La momificación
La momificación consiste en el proceso por el que se impedía a un cadáver que llegase a su putrefacción
natural, esta practica fue realizada por diversas culturas entre ellas los egipcios, chinchorros, guanches,
incas, entre otros. El proceso de momificación podía ser realizado tanto de forma natural, como sucede
con las momias encontradas en el everest o de forma artificial como lo realizaban los chinchorros.
Se asocia el termino momia al de un cadáver embalsamado o preparado con la intención de conservarlo
el mayor tiempo posible, usualmente por razones religiosas. Dentro del contexto de BDSM se llama
momia a la persona que recibe una aplicación de restricción de movimiento donde de forma total o
parcial en su cuerpo.

En el BDSM se realiza un proceso de momificación temporal donde se busca la restricción de movimiento
y sensorial del individuo que recibe la aplicación, tanto para fines emocionales, sensoriales como
sexuales. Aunque hay muchas maneras de momificar, la más habitual es realizarla con fill para envolver
o cintas/telas. También se pueden utilizar vendajes de paño o látex unidos mediante cinta adhesiva.
Al realizar cualquier tipo de modificación es importante considerar las siguientes reglas para no poner
en riesgo a nuestro compañero
Secuencia de momificación
Se recomienda durante el proceso de envoltura empezar por el torso, este debe estar hinchado a su
mayor capacidad para evitar problemas en caso que la persona tenga taquicardia o comienza a respirar
muy fuerte, junto a brazos y manos, por separado se envuelven las piernas y pies, en el caso de las
articulaciones y en especial las rodillas se recomienda poner alguna toalla o elemento que evite que
exista mucha presión o roce, así mismo en lugares sensibles para la persona que recibe la aplicación.
En cuanto a los brazos hay dos maneras de colocarlos, o bien ambos brazos pegados a los laterales del
cuerpo y paralelos a éste, o con los brazos cruzados sobre el pecho en forma de aspa (X). Cualquier otra
posición no es aconsejable. Nunca se debe momificar a alguien, por ejemplo, con los brazos a la
espalda.

Luego se envuelve la cabeza asegurándonos de que los orificios nasales quedan bien abiertos y la boca
libre para una correcta respiración, así como también que los orificios nasales y la traquea no se sientan
bloqueados ya que ésto puede provocar sensaciones de asfixia. Es frecuente dejar los genitales al aire
para tener acceso a ellos.
Por último, el plástico de envolver puede reforzarse con cinta adhesiva (suele usarse sobre todo en
rodillas o brazos).
La momificación es un proceso que requiere tiempo y hay que disfrutar del acto en sí mismo. No debe
hacerse con prisa.
Es más fácil envolver a alguien con la ayuda de otra persona que sujete al momificado en posición
vertical mientras lo envuelves, y que luego te ayude a colocarlo y ponerlo horizontal una vez has
terminado. Se recomienda hablar al momificado a medida que lo envuelves para tranquilizarlo, sobre
todo si es la primera vez, ya que es probable que se asuste de las sensaciones que tiene.
La vuelta a la realidad – Proceso tras momificación
Tras terminar una sesión donde haya privación de sentidos el individuo que reciba la aplicación quizás
necesite un tiempo para volver a acostumbrarse o persivir la realidad. Se produce como un “despertar”
de los sentidos los cuales pueden sentirse como “magnificados o exagerados”, y es por ello que conviene
darle tiempo a la persona que recibió la aplicación para que se aclimate poco a poco y la vuelta a la
realidad no sea un cambio demasiado brusco.
Durante la momificación se suda mucho, por lo cual al ser liberado es posible que el individuo sienta
frío, por eso se aconseja tener algo a mano para taparlo. Esto ayudara a que no enferme o tenga un
problema muscular a causa del frio.
Precauciones
Tener a mano unas tijeras de punta roma o tijeras para vendajes por si hay que cortar
rápidamente para liberar al momificado.
Se debe dejar la nariz y la boca libres para una correcta respiración
Comprobar que los orificios nasales están bien abiertos y que no hay ningún problema de
respiración.
Si va a estar mucho tiempo momificado hay que darle agua a menudo porque se puede
deshidratar fácilmente, ya que sudará mucho.
Abstenerse de momificar en días de mucho calor. Dentro del plástico o cintas se pueden
alcanzar altas temperaturas.
Si el momificado entra en un estado de pánico, tranquilízalo mientras le destapas rápidamente
los ojos y hazle contar lentamente del 10 al 1. Esto le hará concentrarse en los números y salir
del “shock” inicial y recobrar un poco de tranquilidad mientras le liberas.
Ten a mano algo para envolverlo cuando lo liberes del plástico porque sentirá frío, y ayudará a
que la vuelta a la realidad sea más placentera.
Suele recomendarse no dejar envuelto al momificado (si es novato) más de 15 minutos. Ten en
cuenta que el tiempo pasa muy lento mientras estás momificado. Con la experiencia cada cual
irá encontrando su tiempo.
Colocar cierto tipo de acolchado (toalla o algodón) entre las rodillas y los tobillos puede evitar
molestias en esta zona al momificado.
No dejes nunca sola a una persona momificada.
Se recomienda realizar la momificación entre 3 personas, una que realice la aplicación, uno
que la recibe y otro que observe que no existan riesgos.